
El Barcelona jugará contra Estudiantes de La Plata la final del mundial de clubes el próximo sábado tras deshacerse del débil Atlante, no sin tener que reponerse al susto inicial de Rojas. La remontada, iniciada por Busquets y liderada por un Messi que volvió enchufadísimo después de su lesión, dará al Barcelona la oportunidad de conseguir el único título que falta (otrora Copa Intercontinental, Copa Toyota o Mundialito de clubes), la Copa Mundial de clubes.
La relevancia de un Barcelona-Estudiantes de La Plata en Abu Dhabi en la descomunal mole mediática futbolística representa una minúscula porción de fútbol. En otras palabras, estoy seguro de que el 90% de culés prefiere una jornada liguera antes que estas historias raras de viaje exótico, partido ante el Atlante y final ante los campeones de una Libertadores con cada vez menos nivel. En estos días leeremos, seguro, eso de que el Barcelona, como clarísimo favorito, tiene poco que ganar y mucho que perder.
Lo cierto es que el Barcelona, por incómoda (que no difícil) que sea la última prueba, tiene la oportunidad de conseguir el pleno de títulos, algo que ningún equipo consiguió nunca antes. Si el Barcelona de 2009 consigue este "título" (permítanme las comillas) se erigirá como el mejor equipo de la historia, a un nivel casi insuperable. Porque no sólo es extremamente complicado ganar todas las competiciones en juego (como decíamos, nunca nadie lo logró antes), sino que el nivel futbolístico mostrado por los pupilos de Guardiola ha alcanzado la precisión de la maquinaria de un reloj suizo. No me refiero sólo a su preciosista juego de ataque, sino que éste se combina con una solidez defensiva nunca antes vista en equipos tan eminentemente ofensivos como el Barcelona.
El reto al que se enfrenta el Barcelona recuerda a ese niño que intentaba completar el álbum de cromos y al que sólo le faltaba una pieza para terminarlo. El partido ante Estudiantes es ese cromo de Andoni Cedrún que parecía siempre imposible de conseguir. Desde luego, sin álbum y sin resto de colección de cromos completada, el cromo de Cedrún no valía un pimiento. ¿Un Barça-Estudiantes en Abu Dhabi? Pocos partidos oficiales en 2009 han llamado tan poco mi atención. Pero completar el álbum es otra historia... El niño, cuando tras unos años revise su álbum se fijará en los cromos de sus ídolos, los culés recordarán Roma, Londres, Madrid, Valencia... Pero si queda un hueco en el álbum, todos nos acordaremos del día que no se ganó a Estudiantes.