miércoles, 3 de febrero de 2010

Por la boca muere el pez


El refranero español, como el de cualquier país, es sabio. Por viejo y por diablo. Conviene ser consecuente con lo dicho trabajando en un medio de comunicación para no correr el riesgo de que, cualquier día, alguien tenga la tentación de convertir tus avispadas pesquisas en una contradicción vergonzante. Conviene tener buena memoria, y más en los tiempos que corren donde el acceso a la información está tan al alcance de cualquiera, para no ser víctima del ácido y preciso refranero español, cargado éste de afiladas sentencias tales como "Donde dije 'digo', digo 'Diego" o la frase que encabeza el presente escrito.

Me referiré concretamente al insigne Alfredo Relaño, director del diario As. Tipo afable, reflexivo y de verbo reposado, de dilatada trayectoria, bastante sensato en líneas generales pero desmemoriadamente madridista.

Empezaba el año 2002, año en el que el madridismo celebró su centenario ganando la Novena en Glasgow, donde Zidane dejó para la posteridad el mejor gol anotado jamás en una final continental. Era el mes de enero, el Madrid empezaba a engrasar la máquina y Zidane, el buque insignia de la incipiente Galaxia, desterraba las dudas en torno a su figura liderando el juego de los blancos. El Depor de Irureta -que luego protagonizaría el 'Centenariazo' ganándole la Copa al Madrid-, el Valencia del cuestionado Benítez -que a la postre sería campeón- y el Barça confuso de Rexach, eran los principales rivales de Del Bosque en la lucha por el título liguero.

Puestos en situación, leamos algunos de los extractos de una editorial del propio Relaño, creador del 'Villarato', ese mismo mes de enero al que nos referimos:

"Ya saben la letanía: los árbitros son del Madrid (aunque pasara lo de Tenerife), los comités son del Madrid (aunque haya pasado lo de Rivaldo y Romero), el bombo es del Madrid (aunque el Figueres le toque al Depor), Aznar es del Madrid, el Rey es del Madrid... Tremendo. Incluso Zidane es del Madrid. Llegados a ese punto, encima el Madrid tiene aliados en las instancias que deberían combatirle. Para un día que no gana, Barça y Valencia pierden, y convierten el empate de Málaga en un resultado apañadito. Estamos ante un complot de tan amplio espectro como el que acabó con la vida de JFK."

Magnífica la ironía de Relaño hablando del asesinato de JFK. Podría haber hablado de la muerte de Manolete y haber utilizado un término taurino, mucho más acorde a la editorial que ese día estaba vomitando. Echaba balones fuera alegando las ligas perdidas en Tenerife cuando la prensa de la periferia cuestionaba los arbitrajes supuestamente favorables al Madrid. "Incluso Zidane es del Madrid", decía, sin poder disimular su condición de madridista militante, de seguidor de club grande, incapaz de retener la soberbia de recordarle al mundo que ellos y sólo ellos, tienen el dinero y el poder de atracción suficiente para tener en sus filas al número uno. Y eso generaba envidias. Relaño lo sabía, sacaba pecho y tiraba la chinita.

"Barça y Valencia, los clubes desde cuyo entorno más voces indignadas se elevaron. Y es que no hay como la coartada victimista para desactivar a un equipo. El fútbol es difícil. Es duro, es cansado, cuesta no desfallecer. Déle excusas a un jugador o a un equipo y aflojará. Al Barça y al Valencia les han dado excusas y han aflojado."

Muy preciso Relaño definiendo lo que años después sería su malintencionada teoría. "Coartada victimista para desactivar a un equipo" me parece una acepción acertadísima para resumir el sentido del manido y cargante 'Villarato'.

"En realidad, eso de la coartada victimista es lo que ha reducido el papel histórico del Barça a su dimensión real: una Copa de Europa frente a ocho. El camino bueno es ignorar las injusticias del azar (una de cuyas formas es el arbitraje) y poner uno de su cuenta los mejores medios. El camino malo es repetirse como una letanía que al rival se le conceden favores y que juega con ventaja, porque eso equivale, justamente, a darse por vencido."

Bravo, Relaño. Después de su magnífico ejercicio irónico y de destripar el victimismo ajeno, se permite el lujo de teorizar sobre el lastre histórico que dificulta el éxito del barcelonismo: el lloriqueo, la madriditis.

Todo esto y más opinaba el pensador de teorías conspiratorias hace unos años. Villar, curiosamente, mandaba en el fútbol español. Como ahora. Sánchez Arminio, curiosamente madridista, era el jefe de los árbitros patrios. Como ahora. ¿Qué diferencia había? Que el que ganaba entonces vestía de blanco y el que gana ahora viste de azulgrana.

Y sí, ya sabemos que hay que vivir de algo, que hay que vender el As todos los días, que levantando bajas pasiones el aficionado medio entra con ardor al trapo, que de alguna manera hay que debilitar al eterno enemigo, etc. Pero no convendría contradecirse, ejercer la doble moral y poner en duda la honestidad del colectivo arbitral. Si el Real Madrid considera que la competición está adulterada, que abandone el campeonato. Y si algún iluminado tiene pruebas suficientes que demuestren tal paranoia, que lo denuncie judicialmente. Mientras tanto, deberían procurar no insultar la inteligencia del aficionado, no aburrirnos a diario con la misma cantinela estúpida y tener algo de pudor. Un mínimo de pudor, vaya, porque varios días posteriores al fuera de juego de Pedro en Gijón, infinidad de tomas de cámara distintas después y tras recurrir hasta a arquitectos para hallar el punto de fuga en la imagen, todavía no sabemos si era o no fuera de juego.

Demasiada vergüenza ajena y muy poco amor propio.
PD2: Gracias a Miguel por pasármelo.

lunes, 1 de febrero de 2010

La imagen en el fútbol




Hace un rato leía en el perfil de Facebook de un amigo la siguiente reflexión: "Ya nada es como antes. Hace 30 años los futbolistas tenían bigote y algo de barriga, no se depilaban ni se echaban gomina. En las vallas de publicidad no se anunciaba sanitas, iberdrola y samsung, la publicidad era de Veterano, whisky DYC, gin Rives y leche Pascual, cosas de la vida diaria. Ya nada es como antes.
" No entro a valorar si el cambio ha favorecido a nuestro fútbol o no, pero desde luego, el cambio es real y ha afectado a todos los estamentos de nuestro fútbol.

Que la imagen en el fútbol español tiene mucha más importancia que hace veinte años es algo que está fuera de toda duda. Ilustremos con un ejemplo: La entonces estrella del Real Madrid, Emilio Butragueño, jugaba sin calzoncillos. El astro del Real Madrid actual, que además responde a un acrónimo, se forra anunciándolos. El intrusismo de la publicidad, el marketing y la imagen en el fútbol no es malo per se, dado que responde a una demanda real de espectadores y espectadoras que comprarán unas natillas en lugar de otras si las anuncia la estrella del Atlético o se fiarán de la resistencia del 4x4 que anuncia el centrocampista todo terreno de la selección española.

Lo cierto es que la universalización de la figura del futbolista y del entorno del fútbol hace que la parafernalia que rodea a un partido de liga ya no esté dirigida sólo al perfil de varón, nacionalidad española, de 25 a 60 años, bigote frondoso, copa de brandy, cigarrillos marca Ducados, aceitunas sobre la mesa y la señora en la cocina o, en su defecto, mirando escaparates con las amigas. Es algo de lo que congratularse, porque efectivamente, el fútbol es capaz de ser entendido, analizado, discutido y sobre todo, disfrutado por cualquiera (pese a lo que piense Hugo Gatti).

Pese a ello, uno siente que cada vez el futbolista y el terreno de juego es menos importante en el fútbol. Ejemplos hay cientos: los clubes renuevan su imagen todos los años a través de su equipación (justificándolo como inspiración modernista, como recordatorio al equipo que ganó la Copa del Generalísimo en 1940 o como la imagen del Barça del futuro), y decenas de páginas web dedican todos sus esfuerzos a encontrar filtraciones de cómo será la próxima camiseta de los equipos en lugar de centrarse en quienes la vestirán; jugadores que acuden a actos de promoción de champú, posando en la alfombra roja como modelos sin quitarse sus gafas de sol marca Gucci. El problema no es que esto suceda, sino que esto sea noticia. Que el fútbol empiece a generar más noticias fuera de un estadio que dentro de él es un indicativo de que nos estamos alejando de la esencia.

Otro ejemplo: se avecinan elecciones en can Barça. Contemos la cantidad de veces que los candidatos hablarán de la imagen del club que ha dejado Laporta. Unos dirán que es el club más universal; otros, que el catalanismo del presidente ha perjudicado a la imagen del club fuera de Cataluña; unos que tienen contratos millonarios de promoción en EEUU, otros los tendrán en Corea; pero serán pocos los que hablen del futuro deportivo de la entidad. Es cierto que se presupone que el rendimiento del primer equipo es lo más importante para el club; igual de cierto es que la mitad de noticias que se generan en torno al club o son mentira o tienen muy poco que ver con el fútbol.

Un ejemplo más: los medios prestan más atención a si Cristiano Ronaldo pide perdón "al chaval este" (daba la impresión cuando lo dijo que no tenía ni idea del nombre del jugador al que había roto la nariz. Eso sí, pedir perdón limpia la imagen del futbolista), a los antecedentes en el equipo rival (para ensuciar su imagen y de paso lavar la propia) y a los antecedentes históricos (e histéricos) que al estado del jugador rival, que tiene fracturas óseas y actualmente está de baja.

La universalización del fútbol español, sumado a la Ley Bosman, ha permitido que hoy en día podamos contar en un solo partido con jugadores de la talla de Cristiano Ronaldo, Kaka', Daniel Alves, Ibrahimovic, Messi, Benzema, Touré Yaya, Keita e Higuaín. Algo impensable hace 20 años, pero si cuando todos estos juegan, importa todo menos cómo juegan, el esfuerzo es vano.

miércoles, 27 de enero de 2010

Premier League: Una batalla de gigantes

















Una vez finalizada la primera vuelta de la máxima categoría inglesa, nos encontramos con una circunstancia que hacía tiempo que no se veía por las islas: una oleada de incertidumbre recorre un país acostumbrado a los equipos de gigantes.

En los últimos años, la liga inglesa se ha caracterizado por su estructura piramidal: abajo, los humildes que buscan no desecender. Un peldaño por encima, los que pelearán por entrar al Top10, y a luchar por las plazas de UEFA. A continuación vienen tres de los cuatro grandes, los que jugarán Champions y que invariablemente serán los mismos de siempre; y, en la cúspide, el gigante de la temporada, ese equipo que ha arrasado a sus competidores en cuanto a resultados, o que al menos ha mostrado ser muy superior a sus rivales en cuanto a juego.

A la memoria vienen equipos como el Manchester del trébol, con Becks, Giggs, Scholes o Roy Keane en la cima de sus carreras; también tenemos al Arsenal de los Invencibles, que consiguieron una hazaña que aún no ha sido igualada por ninguna otra plantilla. A éste le sucedió el Chelsea de Mourinho, una máquina de ganar inspirada por un entrenador tan polémico como eficaz. Finalmente, Sir Alex Ferguson retomó el control de la Premier gracias a la eclosión del crack al que había estado mimando y preparando durante los últimos años, el joven Cristiano Ronaldo.

Este paseo retrospectivo por las dos últimas décadas nos deja un dato revelador: Desde que la Premier cambiara su formato, estos tres equipos se han repartidos todos los títulos (excepto el de la 94/95, que hizo justicia al Blackburn de Shearer, al que habría que dedicar una entrada entera). Este año, no aprece que la cosa vaya a cambiar; sin embargo, nos encontramos a estos tres gigantes más igualados que nunca, a una distancia considerable del cuarto puesto y de las peleas de los equipos "normales".

Prácticamente empatados a puntos, los tres grandes se mantiene en la brecha, sin que ninguno supere al otro. A veces, parece que el Chelsea se llevará el trofeo de la mano de Ancelotti, un técnico que llegó con cierta polémica, tras años de críticas en Milán y que parece demostrar que el declive rossonero en los últimos años no era enteramente responsabilidad suya. Su equipo vuelve a jugar ese fútbol eficaz que practicaba con Mourinho, con el añadido extra de la prudencia y experiencia de un viejo zorro del Calcio.

En otros tramos, podría ser el Arsenal el que se lleve el gato el agua. Tras un largo periodo de renovación, este año las cosas no parecían pintar bien para Wenger con la marcha de dos puntales del equipo, el goleador Adebayor y el pilar central, Kolo Touré. Sin embargo, el técnico alsaciano reinventó a su equipo por enésima vez, manteniendo el estilo que le ha dado la fama, volviendo a tirar de veinteañeros para completar la plantilla, y del liderzago de un Cesc que cada día se parece más a lo que prometía en su juventud: un crack de categoría mundial.

Finalmente, nos encontramos con el de siempre, el Manchester de Sir Alex. Acostumbrado a su juego abusivo de las pasadas temporadas, nos encontramos con un equipo debilitado, que todavía está decidiendo a que jugador echa más en falta, si a Ronaldo o a Tévez. Pese a sus insuficientes refuerzos, con un Owen que no es ni la sombra de lo que fue y un Valencia que no está a la altura de las exigencias, sigue teniendo una plantilla capaz de ganar a cualquiera, con un Giggs que ha perdido diez años este verano, y un Rooney que ha dejado de estar a la sombra de otros y ahora se revela como uno de los motores del equipo.

Cuando uno flojea, los otros aprovechan para sacar ventaja; despues éste se recupera y los alcanza... Así llevan jugando toda la primera vuelta, y no parece que la cosa vaya a cambiar radicalmente en esta segunda ronda, para regocijo de los espectadores, que sin duda disfrutarán de este duelo de gigantes donde sólo puede quedar uno.

lunes, 25 de enero de 2010

Benitez en la cuerda floja






Rafa Benitez está pasando su momento más complicado como entrenador red, eso es un hecho que poca gente puede discutir, hace poco incluso se habló de que Hiddink sería el elegido para dar el relevo al técnico madrileño. Vamos a intentar analizar las causas por las que se ha llegado a
esta situación.


En Inglaterra la figura imperante en los banquillos es la del manager, esto es, a diferencia de
España, el entrenador tiene que, también, formar la plantilla, pasa de ser un asesor a ser parte
ejecutiva en este aspecto, sus funciones crecen y su responsabilidad también, pero tiene la
legendaria paciencia inglesa de su parte, los proyectos suelen ser a medio plazo (esto vá
desapareciendo, pero eso es otro tema) y no se vive tanto con la inmediatez española.


Benitez comenzó su andadura en el Liverpool habiendo demostrado ser un muy buen entrenador en el Valencia pero sin tener probada su faceta de manager. Sus primeras temporadas en Anfield confirmaron las impresiones iniciales, demostró ser un excelente entrenador, una de las mejores
pizarras del mundo pero sus dotes como constructor de plantillas quedaron en seguida en
entredicho. Por numerosas páginas de internet circulan listas de fichajes realizados en la era
Benitez y se ve la gran cantidad de luces y sombras, con predominio de estas últimas que
acompañan al madrileño, resultado, pasadas 5 temporadas, la plantilla tiene graves carencias que repercuten incisivamente en el rendimiento del club.


Más que a estrellas contrastadas, se ha intentado fichar jugadores prometedores o sin explotar
(exceptuando el caso de Torres, claro está),se buscaba que la mejor parte de la carrera del
jugador pasara en Anfield, esto es una apuesta arriesgada, hay que tener un ojo clínico muy
avezado, cosa que se ha demostrado que no se tiene. El gasto en estos fichajes ha sido bastante
elevado, no a la altura de los más grandes de Europa, pero tampoco tan parco como para sólo
fichar jugadores desconocidos.


Al ser un proyecto a medio plazo, Benitez emprendió la tarea de reformar las categorías
inferiores, fichando nuevos talentos en el extranjero, esto también ha fracasado, muy pocos
jugadores fichados para los juveniles han tenido la ocasión de debutar con el primer equipo, el
Liverpool tampoco es una referencia, ahora mismo, en cuanto a calidad de cantera.


Mención especial requiere la temporada pasada, el equipo comenzó jugando bien y consiguiendo
grandes resultados, los automatismos defensivos estaban tan trabajados que era muy difícil
superar a los red, esto permitía cierto desparpajo ofensivo que trajo consigo pinchar menos
contra los equipos pequeños y seguir siendo competitivo con los grandes. La falta de fondo en la
plantilla trajo consigo el que al haber algunas bajas (de la importancia de Torres, eso sí) el
rendimiento del equipo se resintiera en exceso.


En definitiva, hasta que ha bastado con su talento de entrenadro (que lo tiene y en gran
cantidad), el Liverpool ha sido un equipo temible en eliminatoria directa y le ha dado para
clasificarse para la champions, ahora que se está viendo la gestión a medio plazo llena de
lagunas y puntos negros, seguramente la trayectoria de Benitez está tocando a su fin, el técnico
madrileño conservará el cariño de Anfield pero veremos si su caché sigue siendo el mismo.

lunes, 18 de enero de 2010

Renovando objetivos


El 2010 ha comenzado de forma confusa para el Barcelona. El Villarreal abrió el telón y consiguió puntuar en el Camp Nou en el primer partido de liga en el que los de Guardiola lo pasaron realmente mal. A continuación, ha sido el Sevilla el que ha dejado claro al Barcelona que repetir los éxitos de 2009 será imposible. Lo cierto es que las victorias contundentes ante Tenerife y Sevilla, ampliando la ventaja sobre el Madrid a 5 puntos, y el buen sabor de boca dejado por los culés en el Sánchez Pizjuán el pasado miércoles han dejado en parte del barcelonismo la sensación de que la derrota de Copa es un mal menor, en una actitud impropia de quien viene de ganarlo todo.

Para muchos barcelonistas, la eliminación de Copa parece un alivio. La plantilla blaugrana es corta y consideran que las eliminatorias sucesivas de Copa del Rey desgastarían al plantel y lo debilitarían de cara a objetivos mayores. Esa actitud es impropia del actual campeón de todo. El Barcelona el año pasado se proclamó campeón de Europa, y lo hizo sin dejar de lado la Liga ni la Copa. De hecho, consiguió ganar tres títulos menores ya comenzado el nuevo curso y no por ello el equipo se ha resentido en Champions League o Liga BBVA, liderando la tabla en ambas competiciones. Para Pep, el cansancio acumulado tiene una solución: la intensidad. El año pasado el Barcelona se enfrentó, a final de temporada, a equipos que sí se reservaban para llegar más frescos a jugar contra los blaugrana. Chelsea y Mallorca venían mejor preparados que el Barça para afrontar las eliminatorias de Liga de Campeones y Copa del Rey, pero el Barça supo aguantar las dificultades y gracias a un nivel altísimo de concentración, aprovechar las fisuras que mostraron sus rivales.

No considero que una temporada sin ganar la Copa del Rey sea un fracaso, pero el mensaje no debe ser de conformismo. El Barcelona hizo historia la pasada primavera al consumar su triplete en Roma, y no por ello cayó en la autocomplacencia. Siguió trabajando duro y consiguió comerse el turrón hexafeliz (palabra pendiente de aprobación de Joan Laporta, lingüista). El Barcelona ha demostrado que siempre puede aspirar a más y que de hecho, debe hacerlo. Tiene ante sí una oportunidad irrepetible de hacer historia, y el conformarse este año con ganar la Champions en el Bernabéu o superar al Madrid galáctico en Liga supone rendirse demasiado pronto. El aficionado culé debe dejar de pensar que el Barcelona es el equipo de los 6 títulos, sino que debe renovar objetivos y pensar que el equipo puede hacerse con todo de nuevo. Si a cada derrota del Barça se le coloca el atenuante de que el año pasado fue una victoria, dentro de pocas semanas no habrá títulos que disputar.

Ahora bien, todo lo anterior no es incompatible con el hecho de que el 2009 es un año irrepetible para el Barcelona. La cuestión no es que si no se repiten los superlativos éxitos del año pasado el proyecto habrá fracasado estrepitosamente, pero poner la mente en mayo pensando en conseguir algún título, compararse con el Madrid, o pensar que en según qué partidos hay que guardar la ropa para llegar frescos al mes que viene es el primer gran fracaso del barcelonismo en 2010.

sábado, 16 de enero de 2010

El Madrid pierde comba en 2010
















Tras un correcto inicio de campaña, ahora parece que el Madrid empieza a flaquear fuera de casa.

Se suponía que enero iba a servir para que el Madrid recortara puntos con respecto al Barça, o que incluso se pusiera líder, aprovechando el desgaste de Copa de los culés.

Pero nada más lejos de la realidad. En vez de apretarle las tuercas al Barça, ha flaqueado de forma considerable fuera del Bernabéu.

En Pamplona, cosechó un empate, y gracias, porque el equipo no carburó en ningún momento, y no se tuvieron apenas ocasiones de gol.

Y hoy en Bilbao, el equipo sí que gozó de las ocasiones para ganar el partido, incluso fue mejor que el Athletic, pero un gran Gorka Iraizoz las desbarató una por una.

Y ojo a navegantes, que la siguiente salida, es Coruña, el peor campo de todos para el Madrid, en los últimos años. Si el Madrid no gana en territorio gallego, se corre un riesgo severo de que el Barça se escape en la clasificación, e inicie la segunda vuelta con más de 5 puntos de ventaja, lo cual es una distancia ya tangible dada la calidad del equipo azulgrana.

jueves, 14 de enero de 2010

La democracia en el fútbol




Hace más de 30 años que en este país tenemos democracia, los ciudadanos elegimos con nuestro voto a los gobernantes, es un sistema político en el cúal el poder reside en el pueblo.

Este sistema no se ha sabido llevar a cabo en el fútbol, en él, como en cualquier empresa privada, impera la dictadura del dinero, el socio aquí tiene poquito que ver quitando el pagar rigurosamente su cuota anual, su función queda relegada a un mero método de ingresos del club. Hace unos años, se obligó por parte del gobierno a que los clubes fueran SAD para tener una persona física que se hiciera responsable si las cuentas no salían. Es triste que se tuviera que llegar a esto, pero casos como los del Málaga y el Burgos obligaron a ello.

Con esta medida, en la práctica se consiguió que diversas dinastías de empresarios se pusieran al frente de los clubes españoles sin casi ninguna posibilidad de ser sustituidos en el caso de no hacer una gestión correcta. El socio y no digamos ya el aficionado, queda completamente indefenso ante la directiva de su club favorito, sólo le queda manifestarse y llenar de pañuelos las gradas.

Muchos empresarios (la mayoría relacionados con la construcción) aprovecharon la situación para adquirir equipos y hacer con ellos lo que les venía en gana, normalmente operaciones urbanísticas beneficiosas y comisiones superlativas en los fichajes, todo en beneficio propio, por supuesto.

Gestionar un equipo de fútbol es algo extremadamente complicado, hay muchísimos factores a tener en cuenta y muchísimo dinero en juego, en esta sociedad, lo más normal es que si alguien gestiona alguna entidad que mueve mucho dinero, la corrupción y el aprovechamiento del cargo normalmente están por encima de mejorar el funcionamiento de la misma, eso en el fútbol pasa exactamente igual, con lo que tenemos un montón de casos de equipos mal gestionados que están en una especie de vía muerta, no es posible un cambio de timón (menos con la crisis) y la única alternativa es seguir con la mala gestión.

Sería muy complicado devolver el fútbol al pueblo, de hecho una de las evoluciones más importantes que ha sufrido en los últimos 15 años es el verse como una industria del entretenimiento, con las ventajas e inconvenientes que esto lleva, y esto sólo se puede gestionar como una empresa privada.

Seguramente no se puede cambiar esto, pero me parece importante reseñarlo, la ilusión de millones de personas está ahora mismo en manos de 20 empresarios que no tienen nada que ver con la masa social de sus equipos (exceptuando Barça, Madrid y Athletic), es una moneda al aire que al club de tus amores le toque un empresario serio o uno que sólo quiera lucrarse con el equipo y tu ni los aficionados de tu equipo podéis hacer nada.