Mostrando entradas con la etiqueta Real Madrid CF. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Real Madrid CF. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de febrero de 2010

Las opciones en la medular para Manuel Pellegrini


Un equipo debe ser sinónimo de organización. Todo buen entrenador se adapta al equipo a la que va adaptando sus gustos futbolísticos a la plantilla de la que dispone. Debemos tener claro que el deporte profesional es sinónimo de rendimiento. Poco a poco, ese entrenador va buscando la manera de adaptar al equipo a sus gustos.

Manuel Pellegrini plantea un fútbol básico y un camino para hacer que sus equipos lleguen a la excelencia futbolística. Siempre consigue que sus equipos alcancen un nivel competitivo notable y una velocidad de crucero para sumar sin llamar la atención. No tiene la virtud de cambiar inercias, pero tampoco busca provocar.

Quiere que todos sepan su rol en el equipo, nunca emplea demasiados jugadores. La norma no es obligación, en el Real Madrid CF empezó tirando de todo el plantel. Llegó al equipo blanco y la situación le hizo perder su estilo y sus registros. Las plantillas largas le superan, no quiere conflictos y quedar bien con todos es la solución.

Arjen Robben y Sneijder eran sus jugadores, los vendieron. Raúl a calzador. Los de dentro y los de fuera empezaron a protestar. El chileno, desbordado por un equipo sin criterio aunque con una pegada descomunal, metió en la nevera a Granero por su incapacidad para darle un toque de atención a un Cristiano Ronaldo desafiante.

Medio del campo

Mediocentro defensivo

Su principal misión es ser el factor corrector del equipo. Siempre tiene que estar pendiente de equilibrar el equipo y situarse entre los centrales si los puntas del adversario intentan separarlos. Además, debe vigilar las entradas de sugunda línea del equipo. Es un jugador táctico y con envergadura. No tiene gran recorrido físico y no necesita ser muy veloz porque su principal virtud debe ser la colocación.

Medio centro recuperador

Su principal misión es presionar al balón, atosigar al mediocampo rival para que no jueguen fácil y empujar a su equipo para recuperar rápido y generar contrataques. Realiza faltas con frecuencia si lo desbordan. Necesita interiores disciplinados que le suplen en su posición porque es un jugador de recorrido. Es un jugador físico, rápido y con el centro de gravedad bajo.

Mediocentro distribuidor

Su principal misión es mover la pelota con fluidez y conseguir que la velocidad de balón sea muy alta para que los delanteros consigan recibir en ventaja. No cumple bien con las labores defensivas si su equipo tiene el balón porque en el momento en que tiene posesión, tiene que buscar líneas de pase y descolocarse para facilitar el pase fácil al compañero. Es muy técnico, con unas buenas estadísticas de pase. Suele jugar fácil priorizando no perder y circular fácil al pase decisivo. Debe dominar el juego al primer toque y los cambios de orientación.

Doble pivote

Su funcionamiento es similar al de los centrales. Cada uno tiene su zona y basculan en función de la situación de la pelota. Si la tiene el interior izquierda del adversario, el pivote que juegue por la derecha se acerca hacia la pelota y el pivote que juegue por la izquierda se mete entre los centrales.

La mejor opción es un doble pivote: Lass con Xabi Alonso y el cambio ofensivo de Granero. La entrada de Mahamadou Diarra es compleja. Guti es otra opción para la medular, su criterio es igual de irregular que su rendimiento. Una variante para intentar crear juego sería la de Rafael van der Vaart, aunque se desenvuelve mejor por detrás del punta.

sábado, 6 de febrero de 2010

José Antonio Reyes: Vuelta a empezar




Hablar en España de promesas que apuntan en lo más alto y se quedan en agua de borrajas era, hasta hace bien poco, describir la historia de José Antonio Reyes (Utrera, 1983). Procediente de la inagotable escuela sevillana, debutó con el Sevilla Fútbol Club con tan sólo 16 años en la temporada 1999/2000, la del descenso sevillista; y, con la vuelta del club a primera división, Joaquín Caparrós hizo de él el jugador franquicia de un equipo que cada temporada iba a más y cuyo techo, aún hoy, es un misterio para todos.

Regate eléctrico, llegada a gol, toque preciso, técnica exquisita y velocidad eran sus virtudes. Éstas le llevaron a debutar con la selección española de Iñaki Sáez en septiembre de 2003, apenas cumplidos 20 años, y a fichar por el Arsenal de los invencibles en 2004 por una cantidad nada desdeñable cercana a los 20 millones de libras. En Londres, José Antonio tiene el honor de formar parte de un equipo inolvidable, que conseguiría hacerse con la Premier League sin perder ni un sólo encuentro y que llegaría a disputar la final de Champions en París ante el Barcelona en 2006. La suplencia de Reyes en la misma y algunos problemas de adaptación a la vida inglesa le hicieron volver a su España natal. Tras flirtear con el Atlético, fue finalmente el Real Madrid de Fabio Capello el que consiguió su cesión. Reyes sería clave para el título liguero anotando dos goles al Mallorca en la última jornada. Pese a esto, el utrerano no fue importante para Capello y volvió a verse en Londres antes de empezar la temporada 2007/2008.

En este momento aparece el Atlético, que ya había rozado su incorporación una temporada antes y paga 12 millones de euros por el ya ex-jugador gunner. La carrera de Reyes parece ir cuesta abajo y la afición del Calderón no le perdona su pasado blanco, pero Reyes ve la oportunidad en el Manzanares de ser titular en un equipo de renombre y por fin demostrar su valía. Javier Aguirre, entrenador colchonero en aquella época, no le concede oportunidades y el utrerano se ve condenado al banquillo mientras Simao y Maxi ocupan las bandas de un equipo que se mete en Champions después de varios años dando tumbos en primera. De nuevo Reyes está fuera de los planes de su entrenador, y es Quique Sánchez Flores el que reclama al utrerano para su Benfica. Mediante una cesión por un año con opción de compra, Reyes vuelve a disfrutar del fútbol en la Superliga portuguesa, pero Quique deja de ser el míster de "las águilas" y el Benfica, pese a intentar hacerse con el jugador, no llega a un acuerdo con el Atlético.

Al inicio de la presente 2009/2010, Reyes se encuentra en el Atlético, donde aparte de su pasado madridista, la sensación de que es un futbolista vago, con carácter inestable y en prematura decadencia hacen que el Calderón le dedique una sonora pitada cada vez que el jugador asomaba la cabeza del banquillo del Manzanares. En ese mismo banquillo, el entrenador, Abel Resino, ve como cada día se le agota más el crédito, al caer el equipo eliminado de forma fulminante en la fase de grupos de la Liga de Campeones y hacer el ridículo en liga.

Llega Quique Sánchez Flores al Atlético, y con él, la luz para José Antonio. El utrerano consigue por fin un puesto de titular en detrimento del intetrnacional argentino Maxi Rodríguez, y sus buenas actuaciones y voluntad consiguen revertir todos esos pitos en ovaciones del Calderón. En un ambiente enrarecido por la inestabilidad en liga, maquillado por buenas acciones en Copa del Rey, la recuperación de Reyes para la causa es una de las pocas notas totalmente positivas del Atlético de Quique. Ha dejado de ser ese jugador que dejaba un detalle en cada intervención, pasando a ser un extremo más funcional y sacrificado, consiguiendo, pese a estar lejos de su mejor nivel, cumplir con creces cada semana. En un equipo lleno de jugadores consagrados cuya actuación parece depender de una decisión tomada a cara o cruz, Reyes ha hecho de la regularidad su mejor virtud y tiene, muchos años después, motivos para volver a sonreir. El fútbol y Quique le han dado una enésima oportunidad a Reyes, y parece que esta vez tiene ganas de volver a empezar.

jueves, 7 de enero de 2010

Raúl, una especie en extinción


Raúl es sobresaliente ganando la espalda al adversario, muy listo en la segunda jugada, tiene intuición, llegada y definición en un toque. Dentro de un equipo técnicamente portentoso, si el número de toques aumentaba, su fútbol es deficitario. Tiene un déficit de calidad que se hace muy evidente en momentos en los que psicológicamente no está considerado (por él mismo) poderoso.

La ausencia de espacio o la crítica desconocida hacia él tiene una repercusión brutal en su principal cualidad: la determinación. Sin ella, Raúl se convierte en un jugador que baja a dos cuartos, que juega fácil a no perder balones y que rehuye el juego en tres cuartos. Su juego intenta que el aficionado vea más su esfuerzo que su fútbol. Al disminuir la fortaleza psicológica, ha perdido la determinación.

Raúl no tiene otro registro, no puede sobrevivir a las circunstancias porque no tiene la calidad técnica de Guti, ni puede vencer a la crítica con otro tipo de fútbol. Raúl no tiene uno contra uno, ni es extraordinario en el último pase. Todos los que lo vieron en su etapa juvenil, saben que si hablamos de talento innato debemos recurrir a José María Gutiérrez.

El capitán blanco es limitación, pero también ejemplo de inteligencia y de mezcla. El siete es un jugador que, a nivel táctico, busca leer el partido. Si el partido no va con el toque, tira dos pelotazos y busca juego directo; si el contrario es superior la consigna es máxima voluntad, máximo esfuerzo, achica agua si fuera necesario.

El siete merengue es una especie en extinción. El mejor estado para competir es en el que confías en tus posibilidades pero sabes que si te duermes vas directo al banquillo y el equipo no va a sufrir. Eso te mata. Si te sientes indiscutible y tu carrera ha tocado techo, es frecuente perder la tensión ya que tiene la experiencia necesaria para dosificar.