domingo, 18 de octubre de 2009

A propósito de Tamudo (I)


Si afirmamos que la carrera del capitán espanyolista es tragicómica no estaremos descubriendo nada nuevo. Y si no me traiciona la subjetividad del perico y digo que es, al mismo tiempo, épica, no creo mear fuera de tiesto. Repasemos: Debuta en el primer equipo del Espanyol en la Semana Santa del 97 en Alicante. Ese Espanyol de Flores –en su primera temporada ejerciendo de bombero blanquiazul-, con el agua al cuello y con la amenaza del descenso acechando en el año en el que demolerían Sarrià, era el lugar menos propicio posible para que debutara un chaval. Y ese joven al que en su día rechazaron en Can Barça por bajito y rechoncho, debutó ante el Hércules, que por si fuera poco, era rival directo de los blanquiazules. Y llegó y besó el santo. Salió en la segunda parte con el partido en tablas y marcó un golazo a la contra que daba el triunfo y aclaraba el ennegrecido paisaje blanquiazul.



Un par de cesiones después -en plan ‘mili’- en Vitoria y Lleida, aterrizaba definitivamente Tamudo con plenos derechos en el vestuario espanyolista, ya en Montjuïc. Dirigido por su mentor –Paco Flores- lideró con menos de 23 años al magnífico equipo que logró alzarse con la Copa del Rey del 2000, medio siglo después y en el año del Centenario del club. Y no lo hizo de cualquiera manera, aunque eso precisamente, las maneras, supondrían una travesía de casi tres años sin hablarse con su enemigo íntimo, Toni Jiménez, su querida víctima aquella calurosa noche valenciana:



Ese gol dio la vuelta al mundo y no eran pocos los ojeadores que frecuentaban la zona noble de Montjuïc para seguir los progresos de una generación de interesantísimos canteranos que llegarían a ser alguien en esto: Soldevilla, Capdevila, De Lucas, Lopo, Argensó, Morales o Sergio. Además de Tamudo, claro, la joya de la corona.La maltrecha economía del club le había empujado a aceptar una suculenta oferta del Glasgow Rangers, el equipo de los protestantes escoceses, escasas semanas después de ganar la plata con el equipo olímpico español en Sidney. Una bendita revisión médica fallida al poco de aterrizar en el aeropuerto de Lanakshire sirvió de redención perica. Aquél precoz aprendiz de referente volvía a casa, no fichaba por el Rangers y convertía las lágrimas vertidas en el aeropuerto de El Prat de su partida en un hilo invisible que le ataría por siempre a una afición carente de símbolos y en un mundo que, por cortoplacista y mercenario, no entiende de sentimentalismos.

Y ese delantero osado y autónomo que se fabricaba goles de la nada pese a vivir rodeado de mediocridad detrás, De la Peña aparte, que se las apañó durante diez temporadas seguidas para marcar, al menos, diez goles en Primera en el siglo XXI (nadie más lo ha hecho aún), no veía colmada su aspiración más deseada: ir convocado con la Selección española para una gran cita. Sus apariciones como delantero español no pasaban de testimoniales, poco más que las apariciones de flores de un día como Catanha, Mista o Salva Ballesta.De nada sirvieron sus brillantes y decisivas actuaciones que salvaban a su querido Espanyol del infierno, su determinante actuación en la conquista de una segunda Copa del Rey blanquiazul o su activa participación en el subcampeonato de la UEFA de 2007, de agridulce recuerdo para la parroquia espanyolista. Salvar a los pericos del temido infierno –por las consecuencias económicas, fundamentalmente- no le abrían al bueno de Raúl las puertas del cielo de la Selección. Entre medias, eso sí, dejaba al eterno rival sin título de Liga con dos goles históricos y en su propio estadio.

sábado, 17 de octubre de 2009

Se juega como se vive



Mientras Pellegrini redibuja a su Madrid sin Cristiano, Zidane se estrena como asesor de lujo o Florentino suspira por la Décima vestida de blanco, sobreviven con el viento en contra a una nueva intentona galáctica el buque insignia del Madrid –Raúl- y su navío más errante –Guti-. Y sobreviven, también, las dudas y ‘sanbenitos’ eternos que ambos arrastrarán hasta que decidan irse a casa o con la música a otra parte. Ya se sabe, aquello de criar fama y echarse a dormir.

Siendo uno la antítesis del otro, ambos navegan juntos desde hace más de veinte años, que se dice pronto. Pero no tienen nada que ver, decíamos. Raúl, la profesionalidad hecha jugador, la dedicación plena al deporte, el capitán comedido y ejemplar ejerciendo como tal, incluso dormido en su cama de hipoxia. El padre de familia modelo, los cacareados valores madridistas hechos hombre, en definitiva. Y ante él, el talento díscolo de un rubio con aires de ‘rock star’ que parece aburrirse cuando el balón no pasa por él, que sobreentiende que correr es de cobardes y que lejos de dormir en camas oxigenadas, oxigena sus noches entre photocalls y antros de moda.

Parece complicado determinar cuál será la trascendencia histórica de uno y otro ahora, en pleno ocaso de sus carreras. Presuponemos que Raúl, si no lo está ya, pasará a formar parte del imaginario colectivo madridista al nivel del mismísimo Di Stéfano y, el día después de colgar las botas (de blanco, claro) pasará a formar parte de la dirección técnica del club y así se mantendrá, vestido de traje, sine die. Por el contrario, no parece claro que Guti se vaya a retirar de blanco. Iría más con él largarse cuando le apeteciese, con nocturnidad y alebosía, sin dar mayores explicaciones, en busca de un estímulo nuevo, exótico, probablemente en Oriente.

¿Y después? ¿Entrará Guti después en la nómina del staff ténico blanco como Butragueño, Zidane o su coetáneo Raúl? ¿Será llamado a filas como símbolo atemporal merengue? Difícilmente. Guti optó en su día por pasar por el fútbol como pasa por la vida. Como Raúl, pero al revés. El mundo del fútbol no recordará sus titularidades en las finales de Champions, su currículum como internacional, su ejemplaridad en tiempos donde carecen los ejemplos o la unanimidad de sus entrenadores en apuntar su nombre de manera asidua entre los once que empiezan los partidos. Pero sí quedarán en nuestras retinas esos relámpagos de genialidad en los que el ‘14’ blanco, en lugar de dosificar su brillantez, derrochaba su creatividad en décimas de segundo para convencernos, una vez más, que conviene recordar que la vida no se mide por las veces que respiramos y sí por las veces que nos quedamos sin aliento.
Como nos quedamos ayer, por cierto, cuando supimos que nos dejaba Andrés Montes. Otro talento que desarrollaba su profesión como vivía, por encima del qué dirán. Y de la manera más literal posible: gracias, artista.

jueves, 15 de octubre de 2009

La importancia de llamarse Maradona.

Maradona es posiblemente la figura más grande que ha dado el fútbol, tiene tantos perfiles distintos que analizar que podríamos estar meses escribiendo sobre él, poca gente discute al Maradona futbolista, un genio con mayúsculas, talento puro, dominaba casi todas las facetas del juego, el Maradona persona es complicado de estudiar y digno más de un blog de psicología que de fútbol, el Maradona entrenador es el que nos ocupa y sobre el que voy a intentar escribir.

Su trayectoria como entrenador de clubes es casi nula y presenta más sombras que luces, podría considerarse casi anecdótica.

No sorprendió demasiado, sin embargo, su elección en Octubre de 2008 como seleccionador albiceleste, Maradona allí es un Dios y puede aspirar a casi cualquier cosa, estoy seguro de que si se presentara a presidente de la república resultaría elegido por amplia mayoría. Avalado por su nombre comenzó la andadura con buenas espectativas, además, conscientes de que el aspecto táctico es el que menos domina, se le puso como asesor a Bilardo, íntimo amigo suyo y con el que ganó el histórico Mundial 86. Maradona estaba para ocupar todas las portadas, los flashes, su impacto mediático sigue siendo extraordinario.

Pero en esto del fútbol lo que cuentan son los resultados, la selección Argentina ha estado a punto de quedarse fuera del mundial y en bastante parte esto debería de ser responsabilidad de Maradona. No podemos definirlo como técnico, aparte de haber entrenado pocos partidos, no ha aportado ideas claras, no se ha decantado ni mucho menos por ninguna de las 2 viejas escuelas argentinas y ha creado unos líos impresionantes. Ha logrado desconcertar a todo el mundo y a pesar de tener un enorme talento en sus jugadores, el fútbol de la selección ha sido como mínimo, mediocre.

El primer debate que se creó a su llegada fue si jugarían juntos Messi y Agüero, uno en condición de heredero futbolístico y el otro tras haber hecho abuelo al astro argentino, pues bien, no se ha visto ni gota de ninguno de los 2 jugadores y uno ha acabado en el banquillo y el otro casi.

Otro de los fallos que le veo ha sido el de confiar demasiado en jugadores de la liga Argentina cuando es más que notorio que es de muy bajo nivel. Las promesas argentinas cada vez emigran con menos edad a Europa con lo que la decisión de confiar en la gente que se queda en casa me parece meramente populista. La vieja guardia de jugadores semi-acabados (Riquelme, Verón,Aimar,Palermo) no están para mucho trote y dudo que pudieran aportar mucho en el mundial.

Con todo esto, creo que Argentina será temible en el Mundial y ahí si que podemos ver la influencia de Maradona, el halo que despide en esta competición sigue siendo impresionante y puede ser capaz de todo si logra dar con la tecla para que funcionen sus individualidades, pero para esto tiene que llegar como técnico argentino a junio.

sábado, 10 de octubre de 2009

El Kaiser y el Torpedo: Los días dorados del fútbol alemán.



Si hablamos de fútbol alemán, a todos se nos viene a la cabeza dos cosas. Su siempre poderosa selección, la "Mannschaft", y el club más potente de su liga, el FC Bayern München. Si buscamos la mejor época de ambos conjuntos, se nos viene la primera mitad de los años 70 a la mente, y si indagamos en busca de nombres propios de éste éxito, no podemos sino pensar en Gerd Müller y Franz Beckenbauer (sin desmerecer al magnífico Sepp Maier).

Gerd Müller llegó al Bayern München a sus 18 años, en 1964, cuando el club bávaro era un equipo modesto que ni siquiera jugaba en la recién creada Bundesliga. El por aquel entonces entrenador del Bayern, Zlatko Cajkovski, no tragaba con la falta de estatura del joven jugador y su limitada capacidad técnica. "No pienso mezclar a ese pequeño elefante con mis purasangres" llegó a decir. Lo cierto es que Müller no era el tipo de delantero que se estilaba por entonces en el fútbol alemán (espigado, regateador, con gran juego aéreo y capacidad para jugar de espaldas al marco). No obstante, su velocidad en corto y su demoledor remate le dieron 7 trofeos al máximo goleador de la liga germana. Es impensable imaginar que alguien en el fútbol alemán batirá su récord de 68 tantos en 62 partidos con la camiseta nacional, o sea capaz de acercarse a sus 584 dianas en 677 partidos en su carrera. Müller ganaría la bota de oro en dos ocasiones ('70 y '72).

Franz Beckenbauer se formó en el que era por entonces el gran equipo de la ciudad, el Munich 1860, pero tras cambiar de acera, debutó en 1964 con el Bayern, el mismo año que el equipo debutaba en la Bundesliga. Beckenbauer destacó como un futbolista versátil, inteligente, que dio al fútbol sus mejores años como mediapunta e inventó la posición de líbero, en la que aprovechaba su conocimiento táctico para cortar con eficacia ataques rivales, y su depurada técnica para sacar el balón jugado con calidad. Conviene recordar que otro de los grandes de la historia del fútbol alemán, Lothar Matthaus, también comenzó su carrera como centrocampista de corte ofensivo y retrasó su posición a la de líbero. Apodado "el Kaiser" por la autoridad que demostraba sobre el terreno de juego, la trascendencia de Franz Beckenbauer en el panorama futbolístico se disparó en las semifinales del Mundial de 1970, en México. Beckenbauer jugó ante Italia toda la prórroga con el brazo derecho en cabestrillo, y la selección germana acabó perdiendo por 4-3 uno de los más grandes partidos de la historia de los mundiales. A partir de ahí, todo serían éxitos en la carrera del más grande jugador alemán de la historia, ganador del balón de oro en 1975, 76 y 77.

La época dorada de la "Mannschaft" del Kaiser Beckenbauer y Torpedo Muller comenzó en el mundial de México 1970. Müller consiguió el gol que apeaba a Inglaterra de cuartos en la prórroga, en la ciudad de León. Ésto suponía una venganza respecto a la final de 1966 en Wembley, donde los ingleses ganaban a los germanos un mundial con el gol fantasma más famoso de la historia. 3 días más tarde, en el Estadio Azteca, se jugaría uno de los partidos más bellos de la historia de los mundiales, que daría a Italia o Alemania el pase a la deseada final. Müller anotaría dos tantos en la prórroga (adelantó con el 2-1 al conjunto alemán, e igualó posteriormente poniendo el 3-3 en el marcador) y Beckenbauer comenzaría a escribir su leyenda jugando el tiempo extra con el brazo derecho inmovilizado. A la postre, Italia pasaría a la final (que ganaría la brillantísima Brasil de Pelé, Tostao, Rivellino, Carlos Alberto...) y para Alemania quedaría un tercer puesto que supo a poco, pese a los diez tantos de Müller en 6 partidos. En 1972, nuestros protagonistas estrenarían su palmarés internacional al ganarle a la URSS la final de la Eurocopa de Bélgica. Müller fue de nuevo pichichi, con 5 tantos, y algo grande se estaba gestando en el fútbol europeo. Tanto en 1970 como en 1972, el potente cañonero recibía el Balón de Oro. 2 años más tarde, Alemania tenía que confirmar su gran momento en el mundial que se celebraba en su casa. Sin embargo, se encontrarían a una de las mejores selecciones de la historia del fútbol. Johann Cruyff lideraba por aquel entonces la "Naranja Mecánica", acompañado por los Neeskens, Krol, Resenbrink, Rep... Los holandeses llegaron a la final tras deshacerse de Brasil, Alemania Oriental y Argentina en la segunda fase de grupos. Allí esperaba la anfitriona, que había apeado a Polonia, Suecia y Yugoslavia. El 7 de junio de 1974, todo el mundo miraba hacia el Olímpico de Múnich, donde 75.000 privilegiados abarrotaban las gradas. Holanda tardó dos minutos en adelantarse, gracias a un penalti transformado por Neeskens. A los 25 minutos, el lateral zurdo de la "Mannchsaft", Breitner, ponía las tablas en el marcador. En el minuto 43, Gerhard Müller marcaría el gol más importante de su carrera, el que le hacía campeón del mundo. La Holanda de Cruyff lo intentaría durante toda la segunda mitad, pero la fortaleza física de los alemanes, y el talento de Beckenbauer y el meta Sepp Maier detuvieron el fútbol total de los holandeses. Pese a no ser el primer entorchado mundial de Alemania, algo había cambiado para siempre en el fútbol mundial. Alemania ya era una histórica y eterna favorita de los mundiales.

Con el Bayern, el eje Maier-Beckenbauer-Müller ya fue protagonista en la ronda de ascenso a la Bundesliga en 1964. Ya en la temporada 65/66 lograban un sorprendente tercer puesto. Un año más tarde, el Bayern se estrenaba en Europa con una Recopa ante el Rangers escocés. La meteórica ascensión del conjunto bávaro se aceleraría con el cambio en el banquillo. Branco Zebec sustituía a Cajkovski y traía nuevos métodos al vestuario del Bayern. El éxito fue absoluto, y el Bayern lograba un doblete de liga y copa en la 68/69. Al Bayern le salió un duro rival, el Borussia Moenchengladbach, que ganaría las dos siguientes ligas. En 1972, entrenados por Udo Lattek, Beckenbauer y Müller llevaban la liga y copa al Olympiastadion. Éste último anotaría 40 tantos en la competición doméstica, todo un récord en el futbol germano. Con Lattek se ganaron también las ligas 72/73 y 73/74. Pronto, la superioridad del Bayern debía traspasar fronteras, pero reinaba en Europa el Ajax de Johann Cruyff, que había ganado la competición tres veces consecutivas. En 1974 el conjunto muniqués jugaba su primera final de Copa de Europa en el estadio de Geysel (Bruselas) ante el Atlético de Madrid. Tras 90 minutos de igualdad, Luis Aragonés adelantó con un golazo de falta a los rojiblancos, pero en el último minuto de la prórroga de Schwarzenbeck obligaba a repetir el partido. En la repetición, el Bayern ganaba 4-0 al club español, con dos goles de Uli Hoeness y cómo no, dos goles de "Torpedo Müller". Un año más tarde, el Bayern viajaba a París a defender el título europeo ante los ingleses del Leeds United, que venía de elimiinar al Barcelona de Cruyff en semifinales. El partido se disputaba en el Parque de los Príncipes ante 50.000 personas, y acabó con un resultado de 2-0 favorable a los bávaros, goles de Roth y Müller. El partido es recordado por los aficionados del Leeds debido a un penalti clarísimo no pitado y un gol legal anulado favorable a los ingleses cuando el resultado era de empate a cero. Un año más tarde, en 1976, el AS Saint-Etienne se enfrentaba al Bayern por el título europeo en Hampdem Park (Glasgow). Los alemanes se impusieron por tercer año consecutivo, con un solitario gol de Frank Roth. Ese mismo año, el Bayern ganaba la Intercontinental al Cruzeiro y se proclamaba campeón del mundo de clubes.

El legado de Beckenbauer y Müller en el Bayern y en el fútbol alemán e incluso europeo es incalculable. El Bayern, equipo de segunda cuando ambos llegaron a sus filas, es a día de hoy uno de los clubes más poderosos de Europa. En Alemania no hay club capaz de competir con él en historia o potencial económico, y en Europa, muchos son los clubes que ven como sus jugadores (Toni, Robben, Ribery, Gómez...) recalan en sus filas en busca de repetir la gloria que un día tocaron con las yemas de sus dedos Müller y Beckenbauer. En la selección alemana, sólo la generación campeona del mundo en 1990 es comparable a la que dieciséis años antes conquistaba el cetro mundial. No obstante, las figuras de Beckenbauer y Müller no fueron igualadas por los Mathaus, Klinsmann, Völler o Brehme. La relevancia del káiser en el mundo del fútbol es tal que su figura bastó para convencer a la FIFA de organizar el mundial 2006 en casa de los alemanes. Hoy, el Bayern no vive sus mejores momentos ni en la Bundesliga ni en Europa, mientras que pese a los dignos papeles recientes de la "Mannschaft" (subcampeón del mundo en 2002 y de Europa en 2008), tanto los seguidores del Allianz Arena como todos los alemanes esperan la llegada de dos figuras similares al Torpedo y el Kaiser para devolver al fútbol alemán a sus cotas más altas.

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Semifinal entre Italia y Alemania en el Mundial 1970 (espectacular vídeo, con Beckenbauer jugando con el hombro dislocado):


Final entre Alemania y la URSS en la Eurocopa 1972 (la jugada de Beckenbauer en el primer gol es un ejemplo claro de lo que fue como jugador):



Final entre Alemania y Holanda del Mundial 1974:


Final de Copa de Europa entre el Bayern y el Atlético de Madrid (Bruselas, 1974):

viernes, 9 de octubre de 2009

Sobre Joan Laporta


Nos levantamos con la penúltima del presidente Laporta. Desde que ve el final de su mandato cada día más cercano, son más frecuentes sus salidas de tono, que un día fueron esporádicas.

El presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, reconocido culé, escribió una carta al presidente Laporta explicándole que, si bien el Barcelona es patrimonio de Cataluña, también millones de barcelonistas disfrutan de los éxitos del Barça fuera de las fronteras catalanas, y que lo justo es también acordarse de ellos. Laporta reaccionó a este artículo llamando al presidente extremeño para explicarle su punto de vista, y ya de paso dedicarle un puñado de insultos, recordarle que no volviera a dirigirle la palabra y calificarle de "barcelonista de mierda".

Pues aquí otro barcelonista de mierda, señor Laporta. Quiero ver la cara de asco que pone cuando el próximo 28 de octubre el campo de la Cultural Leonesa se llene de barcelonistas de mierda. O cada vez que el Barcelona juega un enfrentamiento liguero fuera de casa y cientos de barcelonistas de mierda se agolpan a las puertas del hotel a buscar un autógrafo de sus ídolos. Los culés nos tomábamos con resignación el hecho de que usted nos ignorara, Señor Laporta. En el momento en que nos insulta, esa resignación se convierte en enfado. Lo que tiene fronteras no es el fútbol, señor Laporta, es su intelecto que no le permite ver más allá de sus propias narices. Y si no está de acuerdo con una opinión contraria (brillantemente expuesta, por cierto) pierde los papeles y se autocalifica.

Dice usted que se le tiene manía en Madrid por sus ideas. Tal vez sea cierto. Yo le tengo manía por utilizar al Barcelona para expresarlas. Me parece perfecto que usted acuda a manifestaciones de todo tipo, como cualquier ciudadano. Pero si a usted alguien le deja sujetar la pancarta de la manifestación es por su condición de presidente del Barcelona. Si alguien le pone un micrófono en la boca, no es por su brillante carrera de abogado, señor Laporta. Por eso mismo, no debería aprovechar su tirón mediático, conseguido a costa del Barça, para manifestarse políticamente. Métase en medio de la manifestación y no haga declaraciones públicas sobre su ideología, como cualquier otro ciudadano. Al menos, mientras usted sea presidente. Es impensable imaginar a Florentino Pérez (del que es sabida su tendencia a la derecha política) en la cabecera de una manifestación ideológica, aun cuando él sí es una personalidad importante de la sociedad y la economía españolas.

Por último, señor Laporta, le recordaré que el Barcelona es más que un club. Porque cuando usted se vaya, todos estos barcelonistas de mierda seguiremos estando ahí y porque cuando usted se vaya, usted no será más que un ex presidente del club, incapaz de defender sus argumentos sin insultar y seguramente levantando la voz cada vez que le pongan un micrófono delante, mientras que el club seguirá siendo un órgano sólido dentro de la sociedad catalana y española y dentro del fútbol mundial, donde seguirá cosechando éxitos.

Visca el Barça y viva España.

jueves, 8 de octubre de 2009

Reflexiones sobre el seleccionador español


Vicente del Bosque, seleccionador español, vuelve a estar de actualidad esta semana por el parón liguero con motivo de los partidos que juega la selección española ante Armenia y Bosnia con motivo de la clasificación para el Mundial de 2010, objetivo por cierto, que se ha cumplido tempranamente, arrasando en un grupo que por otra parte no parecía tener excesiva dificultad.

Es un seleccionador que de momento parece tener más detractores que seguidores, se apoyan muchos en su pasado madridista que lo lastra sobre la mitad culé de la afición española, carece de carisma (Camacho también era madridista y sin embargo le caía bien a casi todo el mundo) cosa que no se consigue con títulos y no parece ser un brillante estratega o al menos no lo ha demostrado hasta ahora y eso que su carrera se alarga durante 3 décadas en diferentes banquillos. Con estas características no parece, a priori, el candidato más atractivo para ocupar el banquillo del equipo nacional, entonces, ¿por qué se le eligió? sus virtudes, que las tiene, se fundamentan principalmente en que es una persona serena y sensata, nunca se le verán aspavientos ni malas palabras y casi siempre actúa con sentido común, esto para un puesto como el del seleccionador es muy importante, ya que la presión mediática que recae sobre él es impresionante, sobre todo cuando se acercan los grandes torneos, al poseer una amplia experiencia en el mundo del fútbol y la etapa en el Real Madrid (no nos engañemos, la única notoria y con importancia que ha tenido como primer entrenador) hace equilibrar la balanza, es posiblemente, un eficaz manejador de grupos, sabe tratar con los egos de los jugadores y de vez en cuando toma decisiones tácticas simples pero efectivas, como cuando puso 5 defensas al final de su primera temporada al frente del equipo blanco y así ganó la 8ª copa de Europa o la banda izquierda Roberto Carlos, Zidane que tantas alegrías trajo a la parroquia blanca.

En la selección su balance es también equilibrado, brillante clasificación para el mundial y decepcionante actuación en la copa confederaciones, se ha empeñado en buscar un juego algo distinto a su predecesor dándole mayor importancia a los jugadores de banda, en esto de momento se ha equivocado aunque supongo que se dará cuenta de ello y para el mundial el equipo que veamos será muy parecido al de la eurocopa.

En definitiva, creo que las críticas hacia su figura pueden estar en parte justificadas, pero no creo que llegar al punto del insulto (Krusty) sea algo correcto. Tenemos una gran selección y un seleccionador capaz (que no brillante) que puede llevar al equipo en lo más alto. Se le seguirá criticando, pero puede que sea el elegido para hacernos soñar en Sudáfrica.

lunes, 5 de octubre de 2009

Análisis: El Madrid en Sevilla


Primera derrota del equipo blanco en la liga, todo lo que ayer era maravilloso hoy es un pozo de oscuridad, las dudas se acaban de disparar y las críticas no se han hecho esperar. Dicen que el planteamiento táctico de Pellegrini en su primer ensayo serio fue defectuoso, vamos a intentar analizar el porque.

En principio me voy a basar en los jugadores de la convocatoria que son los que en teoría estaban en condiciones, no entraré a valorar la importancia de las ausencias, que sin duda fue mucha, pero un equipo que aspira a ser de los mejores del mundo tiene que tener plantilla suficiente para sacar un 11 competitivo casi en cualquier momento. A posteriori puede parecer ventajista el hacer un análisis sabiendo que el resultado ha sido negativo, pero la intención no es criticar duramente al técnico blanco sino hacer una valoración constructiva e intentar buscar soluciones para un mejor funcionamiento posterior del equipo.

El esquema inicial se asemejaba a un 4-2-3-1 cómo el que puede verse en la imagen, en teoría la intención inicial podía ser la de para el vendabal sevillista por el centro, con el doble pivote de contención y 2 interiores muy juntos, esto favorecería el juego combinativo y la posesión de pelota partiendo de una rápida recuperación del balón. Esto se desmontó porque el peligro sevillista está en las bandas , con un Perotti y un Navas excelentes y unos laterales Konko y Adriano muy incisivos, ante esto el Madrid opuso a sus laterales, un correcto Sergio Ramos y Marcelo, que se vió sobre pasado en todo momento haciendo que los medioscentros tuvieran que ayudarle descompensando todo el equipo. Si tu zona más vulnerable son los laterales, lo normal habría sido empezar a blindar el equipo por allí, en el lateral derecho Ramos en teoría debería bastar, con lo que si pones a uno de los Diarra por allí de pivote para hacerle las ayudas, contando con que Pepe es el central derecho, pues te queda que ese costado está bastante resguardado, vayamos al otro, el Real Madrid no tiene un lateral izquierdo solvente, Marcelo y Drenthe son discretos interiores y mediocres laterales, sobre todo defensivamente, tienen lagunas que condicionan a todo el equipo. Solucionar esto es dificil, tienes que intentar que 3 hombres cubran la zona, uno es Xabi Alonso, que corta más por su inteligencia táctica que por su brega, otro es el lateral y otro debería de ser el interior, Guti no da el perfil defensivo que requerimos ya que por mucha paliza que se pegara ayer, no es un jugador para este trabajo, con lo que había disponible sólo se me ocurren 2 soluciones, o poner a Drenthe o Marcelo de interior y al otro de lateral o poner a Granero (peleado con el técnico) jugador que ocasionalmente ha actuado en ocasiones de interior en el Getafe, normalmente por la derecha aunque también puede hacerlo por la izquierda. Con esto quedaría más o menos apañado el aspecto defensivo y sólo hemos tocado una pieza.

En el aspecto ofensivo lo que hay que tener claro es a que se juega, no veo la plantilla del Madrid hecha para jugar como el Barça con largas y pacientes posesiones, su estilo de juego debería de ser más directo, aprovechando la posiblemente delantera más rápida del mundo y una de las más letales, para esto tenemos que configurar un centro del campo que acompañe a la delantera, del análisis defensivo ha quedado un centro del campo formado por Diarra, Xabi Alonso, Granero, faltan por lo tanto 3 futbolistas por incluir en el 11, uno casi seguro sería Benzema, delantero estrella blanco, el otro, Kaká, balón de oro y mejor conductor de contraataques del mundo, el 3º podría estar entre 3 jugadores, Raúl, Guti e Higuian, los 3 de características muy distintas. Creo que para este partido el que mejor iba era Higuain, tirado al costado derecho, aportando algún granito en defensa y a la vez aprovechando su velocidad en ataque, Guti lo guardaría para la 2ª parte, dónde con espacios se luce más su espectacular último pase, Raúl debería ser el delantero suplente, que aportara la dosis de garra que se puede necesitar al final del partido.

En definitiva el 11 quedaría como sigue: Casillas; Ramos, Albiol, Pepe, Marcelo;Alonso, Diarra;Higuain,Kaká,Granero;Benzema. No cambiamos el sistema, me parece óptimo para lo que tenia en Sevilla el equipo y sólo 2 hombres cambian, aunque la forma de jugar sería distinta, o por lo menos estaría mejor definida, intentar igualar al Sevilla en el centro del campo ahogando sus bandas y salir a la contra con la potencia y velocidad de la vanguardia. Si hiciera falta dominar, este equipo tiene jugadores para ello y te quedan en el banquillo los recursos de Raúl y de Guti.